La viñeta de Manuel Bartual en el blog Escucha esto pone sobre la mesa el tema de automatización de los perfiles públicos y la información que muestran del usuario, aunque no sea consciente de ello. De hecho, en alguna conversación caña en mano de algún evento bloguero, alguien sacó el tema del posible condicionamiento de aquello que escuchamos, o más concretamente, de lo que “scobleamos” y enviamos a last.fm) por el hecho de saber que está siendo monitorizado y se va a hacer público. Tal vez algunos sólo desactivamos el envío cuando hay cosas que no queremos que se sepan, esos guilty pleasures en versión audio que escuchas a escondidas o en mi caso concreto porque no me gusta enviar los podcasts que escucho al perfil de last fm., ya que creo que deberían catalogarse por separado para tener mejores estadísticas.
Otra forma de sesgar un perfil sería reproducir y enviar sólo algunos grupos o temas, para sentirse dentro de un colectivo, mostrar que estamos “a la última” o simplemente por darle un aire 2.0 al perfil.
Sólo consideraré amigo
aquel a quien pueda invitar
a casa sin tener que esconder
mi mejor ni mi peor disco
La frase es de La Cabra Mecánica y me sirve para terminar diciendo que la música que escuchamos forma parte inseparable de la forma de ser y si somos virtualmente sinceros con la imagen online que proyectamos, deberíamos enviar todo lo que se reproduce, siempre que la idea sea mostrar un perfil real. En caso de despiste, se pueden borrar los últimos temas enviados, y precisamente por eso veo más sincero un perfil con El Fary entre los temas recientes.
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